En mi opinión creo que España es un país donde existe una gran capacidad y talento emprendedor, pese a no contar con un entorno muy favorable para este tipo de iniciativas empresariales.
Lamentablemente muchos de los emprendedores que conozco han tenido que emigrar a otras zonas del mundo para conseguir financiar sus proyectos, ya que en España es bastante difícil conseguirlo.
La sociedad normalmente encumbra al emprendedor que ha conseguido el éxito, cosa loable y lógica, sin embargo más bien lo que encumbra son los casos en los que han vendido la empresa por muchos €€€, mientras que los emprendedores que siguen en la brecha consiguiendo éxitos con sus proyectos no son objeto de noticia ni comentario.
Por el contrario aquellos emprendedores que no han alcanzado el éxito de sus proyectos o que han fracasado en el intento, son objeto de todo tipo de críticas (la mayoría nada constructivas), y en muchos casos son “linchados”.
En otros países los perfiles más valorados por empresas, VCs, Bancos, etc.. son aquellos que precisamente cuentan en sus espaldas con fracasos, ya que entienden que esas personas y debido precisamente a sus experiencias, tienen mayor probabilidad de triunfar en sus siguientes proyectos.
Por parte de las Administraciones tampoco es que reciban un gran apoyo (y no me refiero sólo a ayudas económicas), aunque bien es verdad que parece que en los últimos tiempos algunas Comunidades se están poniendo las pilas, aunque quizás con errores de planteamiento y de gestión. ¿Os acordáis de una película en la que un niño pedía un deseo en una máquina de una feria y al día siguiente pasaba a tener un cuerpo de adulto, era contratado por una empresa de juguetes y obtenían un gran éxito de ventas con los nuevos juguetes que este niño en cuerpo de hombre había diseñado?. Pues en mi opinión aquí pasa un poco lo mismo. Normalmente todo este tipo de programas de ayuda al emprendedor/empresario son diseñados y gestionados por políticos que en su vida nunca han creado/gestionado una empresa y que por tanto desconocen cuáles son las necesidades reales de las mismas.
Por parte de las Universidades, que en mi opinión tienen un papel capital en la creación/promoción de emprendedores, en España estamos muy lejos de otros países como EEUU o Israel, país este último que cuenta con programas para la creación e incubación de proyectos empresariales, en los que se forman sociedades compuestas por las Administraciones Locales, Universidades y Grandes Empresas, cumpliendo cada una de las partes con un papel fundamental en el éxito del programa.
Por otro lado, sin quitar calidad a la Universidad española (que la tiene y mucha), si que es verdad que es tremendamente teórica y alejada de la realidad empresarial, saliendo los alumnos sin ningún tipo de experiencia práctica que le ayude de verdad. El objetivo mayoritariamente de los alumnos es encontrar un buen trabajo, en el caso de los más ambiciosos, en una gran multinacional, investment banking, etc. Y en el caso de los más conservadores, un plaza de funcionario en algún estamento público. Son verdaderamente pocos los que desean crear empresa. Vuelve otra vez a ser decisiva la cultura de la sociedad y la imagen que se tiene de los emprendedores.
¿Tendrán algo que ver los temarios que se imparten? ¿Y él tipo de formación tremendamente teórica? ¿Y el profesorado?
Creo que estos tres factores tienen bastante que ver con lo que estamos hablando:
Temarios teóricos, necesarios pero incompletos, enriquecería bastante que dicha teoría fuese acompañada por casos prácticos que hagan ver a los alumnos la utilidad de lo estudiado.
Las clases en su mayoría (aunque como en todo hay excepciones) no son más que la lectura/dictado de teorías ya escritas en numerosos manuales disponibles para todo aquel que tenga interés en leerlos. La asignatura finaliza con un examen teórico de los visto en clase. Creo pruebas de evaluación más prácticas también ayudarían bastante: juegos de simuladores de empresas, casos de discusión, proyectos, etc..
En cuanto al profesorado, su calidad como investigadores y docentes es excelente, sin embargo se echa en falta la participación de profesionales con experiencia en el mundo de la gestión y empresa. Esto es así por los procesos de acceso a la docencia en la Universidad pública española, donde lo que se premia es tener el doctorado, haber estado dando clases en prácticas, publicaciones de artículos en revistas de investigación de prestigio internacional, etc. Por lo que resulta del todo imposible exigir a dichas personas experiencia profesional. Esto es así en la carrera de Administración y Dirección de Empresas (Empresariales), que es lo que conozco. Me imagino que no ocurrirá igual en otras licenciaturas (medicina, odontología, etc…)
Por todo esto me parece que los emprendedores españoles tienen aun mayor valor, al haber demostrado una gran capacidad para luchar por un ideal, por un proyecto, en definitiva por un estilo de vida de grandes satisfacciones pero a la vez de muchos sin sabores y riesgos.